Ferrocarril

Los sistemas ferroviarios son fundamentales para el transporte de bienes y personas, y conlleva actividad y crecimiento económico. Son vitales para ayudar a las empresas a mover sus mercancías de una forma barata y eficiente. Como principal medio de transporte público, los ferrocarriles juegan un papel importante en la prestación de viajes más accesibles y asequibles, sobre todo a las poblaciones con ingresos y medios reducidos, y a las comunidades urbanas. La infraestructura ferroviaria incluye tanto el transporte de pasajeros como el de mercancías y se compone de dos áreas principales: por un lado las operaciones ferroviarias, que abarcan la construcción y mantenimiento de la infraestructura ferroviaria, así como el funcionamiento del material rodante, como locomotoras y vagones, y por otro lado las actividades de mantenimiento de locomotoras y vagones, incluyendo servicios de reparación de motor y de otras reparaciones mecánicas. Las operaciones y mantenimiento de los ferrocarriles presentan una serie de potenciales riesgos ambientales, como las emisiones atmosféricas de las locomotoras, el ruido y las vibraciones, la gestión de residuos en las instalaciones de mantenimiento, el mantenimiento correcto de la vía, la seguridad en los cruces de ferrocarril y el transporte de materiales peligrosos. Sin embargo, hay varias oportunidades para mejorar su sostenibilidad ambiental, como puede ser el uso de combustibles menos contaminantes y locomotoras más eficientes, el reciclaje del material rodante, la utilización de materiales alternativos para las vías del tren y la reducción del gasto del agua y energía en las instalaciones de mantenimiento de los materiales rodantes.