Carreteras

La red de carreteras y autopistas tiene una función fundamental en la creación y mantenimiento de la calidad de vida de los ciudadanos. Las empresas locales dependen de sistemas viales seguros para realizar una distribución eficiente de bienes manufacturados y servicios, el desplazamiento de empleados al lugar de trabajo y viceversa, la distribución y disponibilidad de energía y materias primas. Las comunidades locales dependen del transporte para el acceso a los servicios de salud, educación, alimentación y ropa, para mover el ganado de un lugar a otro, y para la movilidad personal. Las carreteras incluyen tanto urbanas como rurales, secundarias, como autopistas principales, rehabilitadas como de nueva construcción, así como las operadas de forma pública o privada. La red de carreteras debe ser sostenible pues los recursos naturales son finitos, las condiciones ambientales sensibles y los recursos económicos limitados. La red de carreteras debe ser planificada, diseñada, construida y mantenida de forma que se gestionen adecuadamente los impactos y los riesgos ambientales y sociales. Los beneficios potenciales incluyen la reducción del consumo de materiales, una mejor calidad de vida y una mayor protección de los recursos ambientales finitos. Existen oportunidades significativas, por ejemplo, en el uso de nuevas tecnologías, procesos y productos, como por el ejemplo el uso de materiales reciclados, el cemento o asfalto más respetuoso con el medio ambiente, el ahorro de energía a través de la iluminación solar, los espacios abiertos de vegetación alternativa, el control y estabilización de las erosiones en pendientes.